sábado, 3 de julio de 2010

Quimeras

…vino, liso
como una espada de oro,
suave
como un desordenado terciopelo,
vino encaracolado
y suspendido,
amoroso,
marino,
nunca has cabido en una copa…
Pablo Neruda*


El amor
de mis ojeras trasnochadas
se ahogó
en tu botella.
Vino,
oscuro néctar,
eres la paz que necesita.


Noche de alcohol y ruido
amparando lo inalcanzable.
Sopor de la mañana
en el que solo tú
puedes pacificar
su soledad.


Tranquilidad
nunca interrumpida
más que por ti,
su vino compañero.
Llevas contigo la anestesia al dolor.


Envuelves con tus piernas largas
todos sus sentimientos.
Acallas tempestades
con tu dulce calor.
Tomas mi lugar en la casa.


Eres ese mensaje de
olas quebrándose
en el hastío de lo irresoluble.
Con espacios que resumen
el vacío musical.


Abarcas con frío calculador,
paredes y techos.
Riegas con abundancia
sus gélidos gestos
de monólogos
indiscutidos.


Vino fino,
siempre mi enemigo,
no dejas de acariciar
el tramo
desde su boca ardiente
hasta el fuego que quema
este invierno visceral.


Ocupas tu lugar de alcohol
en mi silla vacía,
líquido rojo sangre,
creador inigualable
de quimeras de paz.



ANY CARMONA

3 comentarios:

Andrés Bastardo Grenouille dijo...

Ni el whisky ni el aguardiente ni el chocolate ni la marihuana, ninguno es tan sublime compañero para el corazón poeta como el vino; sin embargo, todos ellos concuerdan en el desprecio hacia el bandolero amor, siempre tratando de ahogarlo en sus aguas.

ya lo escribí en mi blog, pero lo repito: gracias Ana, por ser poeta.

Ana Carmona dijo...

Pero el bandolero amor siempre trata de escabullirse por las grietas que dejan las sustancias. Es porque es muy obstinado...Besos...Any

Anónimo dijo...

Pero el bandolero amor siempre trata de escabullirse por las grietas que dejan las sustancias. Es porque es muy obstinado...Besos...Any