domingo, 16 de abril de 2017

MUJER ORIGINARIA


…y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Pablo Neruda*

Mujer callada y taciturna
hija de una cultura de silencio.
Recoges milagros en tu seno,
de la espiga de quinua rescatada,
del grano dorado hecho dioses,
de los robados colores del abrigo.
Antiguas remembranzas
en tu cabeza de inca soterrada.
Penas de viento en tus ojos de chinita
para denunciar que aún vive tu pasado.
Hecho de sal y de plata brillante
como la Puna desierta de tu espada.
¡Camina mujer hasta el centro!
Otras mujeres contendrán tu paso.
Para juntas mostrar al Universo
los signos de la tierra y los ancestros.
¡Camina mujer originaria, rompe tu silencio!
Para quebrar el muro que involucra
estos quinientos años malparidos
con sincrética incomprensión
no perdonada.



* Del poema Alturas del Macchu Picchu de Pablo Neruda
** Mujer originaria: Acuarela de Any Carmona 25x35cm 
crudaverdadperiodico.blogspot.com.ar/2017/04/mujer-originaria-argentina-cuadro-en.html

lunes, 10 de abril de 2017

LLANTO DEL RÍO


(del libro Neruda y yo)

El río desatado rompe a llorar y a veces 
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.

Pablo Neruda*

Atardeció en la playa.
El río silbaba lágrimas
de chocolate.
¡Oh! tristes lágrimas
en la garganta,
tristezas viejas
en el viento.

Llegó con su crudeza magna
una herida de plata
para cubrir
los cuerpos
abandonados,
sedientos.

Llovió sobre las aguas,
sobre las notas,
sobre las sábanas.
No pudimos escurrir su canto
desesperado.

Porque un frío invernal
aconteció en nuestra alma
desde los huecos profundos
de la historia.

Desde el acto amurallado,
nuestra cárcel,
y batalla,
nuestro cáncer,
y condena.

Desde allí cayeron gotas
y no pudimos soterrarlas
debajo de la piel.
No pudo el amor
secarlas.

Pena muda,
escaramuza dentro de mi vientre.
¡Vete de mí,
sal de mi vida
para siempre!

¡Oh pena mía!
ya no te quiero en la brecha.
Déjame huir ahora
con los colores del sol
que se acuesta.

Para que sea la alegría
la invitada a la siesta.
Para que ría el río
con su sudestada
y retumbe amor
sobre las aguas.

ANY CARMONA
* Del poema Amiga, no te mueras