lunes, 5 de noviembre de 2012

SIN REMEDOS


















No moriré  por ti
en el umbral de ninguna iglesia
ni contigo por tus banderas.
No sucumbirá mi alma a tus urgencias.

No pasará el viento a  mi lado
sin que lo oiga
ni dejaré de sentir el agua por mi cuerpo
en la cascada,
detrás de cada gota.

No te seguiré.
No me postraré más que a los deseos
ancestrales de mi historia
más  seré una hembra derrotada
cuando el instinto me postre a tus pies.

No lloraré si no me amas
pero te llenaré de lágrimas secas
para que me conozcas.
Ni dejaré de renacer
con la mirada rota,
cada vez que tú te vayas.

No copiaré de nadie las ideas
ni  me avergonzaré de mi decir
sin remedos,
con sal en la boca.
No miraré la vergüenza de las otras
ni la saliva de los que desean someterme.

No haré por ti lo que no hagas por mí.
Por eso, si caminas conmigo
y no delante de mí,
cuida mi frágil corazón
para que no se rompa.


ANY CARMONA

2 comentarios:

Andrés Bastardo Grenouille dijo...

Hermosa melancolía la tuya, poeta.

Ana Carmona dijo...

Querido amigo: creo que más que una melancolía es una declaración...Gracias por tus palabras...Any