martes, 8 de mayo de 2012

DESTELLOS















Destellos de felicidad en el horizonte.
¡Oh, frágiles destellos!
Si en cada gota de paz hay un duelo
y en cada brizna de amor una lágrima.
En cada halo de luz hay una sombra
y en cada nota musical un responso.
¿Por qué no me decido ahora mismo
a caminar por los senderos del poniente?,
¿O me escurren las aguas de los puentes
hasta quedar hecha una lapida en el río?
¿Por qué, por qué, cruel destino,
debo seguir en esta brecha sin rasgarme?
Destellos de felicidad en el horizonte.
¡Oh, frágiles destellos!


ANY CARMONA

EL ANGEL NEGRO


Las manos tibias
de un ángel negro
apretaron con sus caricias,
las blanduras de mi cuello.

Sus plumas tenues
rozaron apenas
perceptibles,
los orificios de mi nariz.

Su cálido aliento
sopló en mi oido
hasta irrumpir
mi sueño.

Hoy el ángel se posó
sobre la curvatura
de mi hombro izquierdo
y no desea irse.


ANY CARMONA

lunes, 9 de abril de 2012

AUTORRETRATO*



Mi rostro triangular en forma de corazón
tiene  un pelo color caramelo, fino y suave
como hilos de crisálida, enmarcándolo con desatino .
Los ojos grandes aparecen bajo arqueadas pestañas de camello
y su color castaño-oliva se destaca bajo los párpados soñadores.
La boca entreabierta es  cereza madura de carnales amores.
El cuello aún grácil, ya no tiene aquella tersa ductilidad de la juventud
pero se empeña, a pesar de los deseos de su dueña,
en destacar la distancia de los simples mortales.
Las manos, ¡ah!, las manos y los pies,
son los baluartes de orgullo y expresión del alma
que todavía dicen sensuales verdades.
Caderas renacentistas dan un par de piernas largas de nácar.
¡Y qué decir de los pechos matrones ante una espalda más que femenina!
Mi espíritu poético e intelecto apresurado así me consideran.
He aquí mi autorretrato.


ANY CARMONA
Del libro Treinta poemas de amor y desamor
y un autorretrato

LA CARTA QUE NO ESCRIBISTE*


Perdón por haber soñado
que vendrías a salvarme
cuando no podía hacer lo mismo contigo.
Perdón por el silencio,
por las manos ausentes,
por la ternura que huyó de mí.
Perdón por no haber mostrado las cartas,
por jugar con el destino,
apostar a la casualidad
y derrochar torpezas.
Perdón por no estar a la altura,
por no quererme lo suficiente,
por no disfrutarte.
Perdón por tus lágrimas
y por no haberlas enjugado.
Perdón por no amarte
con cada parte de mi cuerpo sano.
Perdón por los besos contenidos
y las caricias fraguadas.
Perdón por no merecerte.
Perdón, mil veces perdón
pero no tengo corazón para dejarte ir.


ANY CARMONA
*Del libro Treinta poemas de amor y desamor
y un autorretrato

VIENTO*


El viento persiste en recordarte.
¿Cómo olvidarte si el viento te trae
si la playa te evoca
si el eterno mar te nombra?

¡Ah! este viento marino
que socava tu ausencia.
Este diálogo afilado
de la arena y las algas.
Estas voces dolientes
desangrando nostalgias.

¿Cómo olvidarte
si cada tarde una paloma parda,
la tuya,
anida sobre nuestra roca?

Y por el aire
vuela un pequeño hilo,
de tus vestigios.


ANY CARMONA
*Del libro Treinta poemas de amor y desamor
y un autorretrato

VIAJE DE LUZ*

 Te amaré de sur a norte,
de oeste a este.
Desde la Tierra a la luna,
de la oscuridad a la luz.
Abarcaré tu geografía
hacia el interior de tus límites.
Iré por tus meridianos
hacia los paralelos de tu ser
Te amaré de mar a mar,
recorriendo tus costas.
Haré un viaje existencial
que pueble nuestros desiertos.
Te amaré tal cual eres,
totalmente.
Serás mi interminable
viaje de luz.


ANY CARMONA
*Del libro Impulso. Poemas a la hora del te.

miércoles, 14 de marzo de 2012

SIN REMEDOS


















No moriré  por ti
en el umbral de ninguna iglesia
ni contigo por tus banderas.
No sucumbirá mi alma a tus urgencias.

No pasará el viento a  mi lado
sin que lo oiga
ni dejaré de sentir el agua por mi cuerpo
en la cascada,
detrás de cada gota.

No te seguiré.
No me postraré más que a los deseos
ancestrales de mi historia
más  seré una hembra derrotada
cuando el instinto me postre a tus pies.

No lloraré si no me amas
pero te llenaré de lágrimas secas
para que me conozcas.
Ni dejaré de renacer
con la mirada rota,
cada vez que tú te vayas.

No copiaré de nadie las ideas
ni  me avergonzaré de mi decir
sin remedos,
con sal en la boca.
No miraré la vergüenza de las otras
ni la saliva de los que desean someterme.

No haré por ti lo que no hagas por mí.
Por eso, si caminas conmigo
y no delante de mí,
cuida mi frágil corazón
para que no se rompa.


ANY CARMONA